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Cristian Galarza / @CriSzis (Foto: Twitter)
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Una razón para defender la Constitución de la Ciudad de México

Tenía pensado escribir uno de esos bonitos decálogos o tops de 10 razones para defender la Constitución de la Ciudad de México, pero luego de leerla completa y de platicar con algunos constituyentes como Marcela Lagarde, Alejandro Encinas Porfirio Muñoz Ledo, y amigos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, me di cuenta que si bien el ordenamiento tiene muchos pros, hay uno que destaca y que nos debe interesar mucho a las personas LGBTTTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Travestís e Intersexuales).

Con la constitución de la Ciudad de México se abre una puerta al dialogo entre ciudadanos y autoridades. Desde su proceso de redacción se enfatizó la importancia de «escuchar» a la población.

Si las autoridades insisten en su privilegio de mandar y de representar la ley, no habrá comunicación con respeto mutuo», dice Carlos Lenkersdorf en Aprender a Escuchar.

Y qué es lo que los ciudadanos queremos, pues protección, seguridad, libertad y oportunidades. El documento constitucional busca garantizar todo esto desde un enfoque de derechos humanos.

Por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos local, recibió mejoras a sus atribuciones, entre ellas incorporar otras funciones como son definir los supuestos de violaciones graves a los derechos humanos, propiciar procesos de mediación y justicia restaurativa en las comunidades para prevenir violaciones a derechos humanos e interponer ante la Sala Constitucional juicios de restitución obligatoria de derechos humanos en los supuestos en que los puntos recomendatorios de los instrumentos aceptados no sean cumplidos por las respectivas autoridades.

Luego, específicamente en la Carta de Derechos, se señalan de forma explicita y detallada el derecho al matrimonio y la formación de una familia, independientemente de la orientación sexual de los interesados, cosa que no existe en otro texto de su tipo a nivel federal.

Además se obliga a respetar el principio de progresividad, esto es que no se puede retroceder en el reconocimiento de derechos ciudadanos. Para que me entiendan, si algún homófobico o machista llega al poder, no va a poder quitarle a las personas LGBTTTI, mujeres, personas con discapacidad, adultos mayores, jóvenes y niños, ningún derecho que por su propia lucha y ya han ganado.

En el artículo 11 inciso H, se establecen los Derechos de las Personas LGBTTTI. Expresamente se señala que tenemos derecho a una vida libre de violencia, a formar una familia, y que nadie nos puede discriminar o rechazar por no ser heterosexuales.

Por primera vez un documento de esta categoría incluye los conceptos identidad de género, orientación sexual, así como un desglose específico de las siglas LGBTTTI. Por primera vez se reconocen explícitamente a la diversidad sexual.

Hace muchas décadas que la sociedad civil exigió que las autoridades reconocieran sus necesidades, que hicieran justicia a sus demandas y que atendieran sus preocupaciones. Hoy la Ciudad de México da un paso más en este sentido.

Quienes han luchado desde hace años por este reconocimiento, deben estar contentos de ver los primeros grandes frutos, a partir de los cuáles derivará una realidad mejor.

Un punto importante al respecto son los artículos 43 y 44, en respuesta a la que se había convertido en una conducta habitual de las autoridades hacia los habitantes LGBTTTI de la Ciudad de México.

Hasta hace apenas unos años, las personas LGBTTTI enfrentaban acoso e incluso agresiones por parte de los policías y el personal del Ministerio Público, cuando se veían involucrados en algún incidente o eran victimas de algún delito.

Hoy el artículo 43 puntualiza que la policía deberá procurar los derechos de todas las personas, incluidas las LGBTTTI. El artículo 44 por otro lado, dice que el Ministerio Público de la Ciudad de México se organizará en una Fiscalía General de Justicia, misma que deberá «diseñar los protocolos para la observación estricta de los derechos humanos de todos los sujetos intervinientes en el proceso penal» (inciso B, apartado h).

Durante mi lectura encontré el concepto «derechos humanos», inserto en la mayor parte del texto constitucional. Todos los apartados lo incluyen, incluso al hablar de presupuesto, se ponderan los derechos humanos.

La ley es el inicio de un futuro prometedor, está en nuestras manos hacerla cumplir pero sobre todo cumplirla. Sí amigos y amigas, también somos responsables, hay que empezar por acercarnos al texto constitucional, luego defendámoslo de quienes buscan invalidarlo.

Para mi entonces, la principal razón – que no la única- para defenderla es su enfoque de Derechos Humanos. Si la ley los protege entonces debemos proteger la ley.

Por Cristian Galarza, bloguero especializado en temas de diversidad sexual

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