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Rosario Piedra Ibarra y Andrés Manuel López Obrador | Foto: Internet
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Mejor aprovechar a la amiga del Peje en la CNDH

Opinión por: @SoyCriSzis

CDMX 08NOV2019.- Ponciano Arriaga propuso crear las Procuradurías de los Pobres allá por los tiempos de Benito Juárez, se dice que fue el antecedente más antiguo de un «ombudsman» en México.

El señor Ponciano estudió leyes y traía ideas liberales de Montesquieu, Rousseau,Tocqueville, Jefferson, Mably, Adams, Madison y otros célebres nombres. Aunque era ferviente católico luchó por el Estado Laico, dijo en una ocasión: «Una es la religión cristiana y otra cosa los bastardos intereses del clero».

Las leyes y privilegiar la laicidad, bases para lograr el respeto a las vidas de todos y todas quienes ejercemos la ciudadanía mexicana. Esto no lo dijo Ponciano, lo digo yo.

En 1985 se creó la Defensoría de los Derechos Universitarios de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ‘88 la Procuraduría de Protección Ciudadana de Aguascalientes, con estos cimientos se fue construyendo la forma de una comisión nacional dedicada a garantizar la protección de los derechos humanos en México.

Fue en 1990 cuando por decreto se creó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Primero se instaló una Dirección General de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación de la administración de Salinas de Gortari, en 1989.

Es importante mencionar que «los miembros de la comisión y de su consejo pueden tener afiliación partidista, lo cual constituye un derecho de todo ser humano, pero como miembro de la CNDH nunca deberán ser directivos de un partido político y será conveniente que al irse precisando las normas que rigen a la comisión, se exija no haber desempeñado actividades partidistas por algún número de años antes de la designación”, escribió Verónica Rodríguez Quintero en su libro El Ombudsman en México, editorial Claves Latinoamericanas, 1997.

Con este marco es que el pasado jueves 07 de noviembre, el Senado votó para designar a una abierta  militante de Morena, Rosario Piedra Ibarra, como titular de la CNDH.

El PAN, tradicionales promotores de la violación de derechos y libertades de mujeres, jóvenes y poblaciones LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans, Intersex), fueron los primeros en “protestar”. Nada más incongruente y ridículo; al parecer los del yunque desconocen la historia o de plano lo único que están buscando es golpear, pero su “golpismo” no son más que patadas de patéticos ahogados.

Sobre Rosario Piedra Ibarra no diré mucho sobre su trayectoria, en primera porque toda es pública y ustedes pueden revisar personalmente, en segunda porque no me dan chayote para andar de “lamecolas” de la 4T.

Lo que sí les voy a decir es que la causa de Rosario es la de los desaparecidos, uno de los males que más aqueja a la población y sin temor a equivocarme, agenda que no ha sabido atender ni el gobierno federal en sus pasadas administraciones, ni mucho menos la “autónoma” CNDH.

Más que peligrar la autonomía de la comisión creo que con Rosario se abre la puerta a una oportunidad para ponderar la causa que nos quita el sueño a todos desde hace décadas, encontrar a nuestros seres amados y prevenir nuevos atentados contra las vidas de los mexicanos.

También creo que será más importante que nunca la labor de la sociedad civil, primero para evitar que la evidente simpatía entre Rosario y Andrés Manuel López Obrador interfiera en el cumplimiento de las responsabilidades de la comisión, luego para recordarle a Rosario que además de la causa de los desaparecidos, debe poner atención en otras problemáticas también relevantes.

Es decir, Rosario tiene un expertise pero no lo sabe todo de todos los temas y deberá rodearse de los elementos necesarios para atender las quejas de otros grupos vulnerados como las mujeres, los jóvenes, las poblaciones LGBTI, los discapacitados, los trabajadores, etcétera.

Recordemos que la Nacional de Derechos Humanos nació dentro de la estructura del poder y que incluso entre sus antecedentes históricos internacionales podemos recordar que fue un rey, Carlos XII de Suecia, quien en 1713 empezó a cavilar sobre estos temas.

Por lo tanto, si Rosario Piedra Ibarra  es amiga del Peje al contrario de ser algo negativo es algo que nos podría convenir a todos y todas. La cercanía entre ambos personajes debería encaminar a México en un país en el que la realidad de los derechos humanos se transforme para bien.

Les propongo que la dejemos chambear, que le echemos la mano con nuestras denuncias y que le demos seguimiento a su nueva encomienda. Y si la caga, bueno entonces ya veremos.

Texto por Cristian Galarza López, defensor de los derechos de las poblaciones LGBTI. 

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