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Foto: Josué Cantorán
Foto: Josué Cantorán

Lo difícil de ser lesbiana

Por @rp_fas

Guadalajara 15NOV2017.- En un mundo lleno de desigualdad, en un México machista, hetero-normado, binario y patriarcal, ser mujer es todo un reto. Es una realidad, las mujeres no tenemos la mismas oportunidades que los varones. Sí, estamos devaluadas por el simple hecho de nacer mujeres, y sí le añadimos el ser lesbianas o bisexuales resulta un tanto tormentoso, todo un reto difícil de vencer.

Como lesbiana o bisexual, tenemos que enfrentarnos todos los días a la discriminación en muchísimos ámbitos como el laboral del que hay incontables casos de discriminación por formas de vestir, de acoso laboral a lesbianas; en el sector salud, la aplicación de un cuestionario que indaga el sí has tenido relaciones con alguien de tu mismo sexo y sí tu respuesta es afirmativa te niegan la oportunidad de donar bajo cualquier otro pormenor o pretexto, no hay campañas de salud enfocadas a mujeres lesbianas o bisexuales, pues todo está enfocado a las necesidades de las mujeres heterosexuales y eso también es discriminación; inclusive dentro de los núcleos familiares se ejerce la discriminación desde casos donde echan a la calle a las hijas e incluso casos de violencia graves, cuando se supone, la familia debería ser el primer contacto de amor y comprensión.

En mi caso, ser lesbiana en la familia también ha sido motivo de discriminación, de rechazo, no faltó quien en mi familia me dijera, “pues ya si eres lesbiana sin problema, pero viste femenina para que no se te note”, muchos me dejaron de hablar por años, y otros insistieron que fuera a la iglesia de esos ya casi ni les veo, poco a poco creo que los años, sirvieron para que fueran asimilando que no iba a cambiar, y al momento siento mayor aceptación.

En cuestiones legales, la situación en tema matrimonio igualitario en Jalisco está a medias, nuestro congreso no ha modificado el código civil, lo que deja desamparadas a las familias lesbomaternales, si bien nos podemos casar, no podemos registrar a nuestros bebés por esta misma situación.

Esta discriminación y segregación que se ejerce a la comunidad lésbico y bisexual llega a tal grado que la sociedad se siente con el derecho y poder de cuestionar tu vida, tu intimidad y tus formas de expresar amor y sentirlo; si eres lesbiana femenina no faltará el “no se te nota”, y pondrán en duda tus preferencias, te acusarán de haber tenido un mal amor con un hombre y por eso te “hiciste” lesbiana, cuando dicen que es moda, cuando no falta el acomedido que diga “dame 5 minutos y  yo te hago mujer”, mujeres ya nacimos imbéciles!, y no por ser lesbianas somos menos mujeres, ni un desperdicio, nuevamente la cultura patriarcal y machista pero sobre todo ignorante, si no es gripa.

Por eso cuando a mi alguna vez me ha dicho un macho que le cale con un hombre para comprobar si en verdad soy lesbiana, le contesto que sí él ya le caló con un hombre para ver si es o no homosexual, se quedan muy calladitos.

La discriminación se da hasta en la misma comunidad que nos estereotipa como; pasivas, activas, femeninas, tomboys, y difícilmente ve bien o aceptable por ejemplo que una chica tomboy sea pasiva, por el condicionante de que la masculina tiene que tener o ejercer ese rol de poder y control sobre la otra persona. Existe una gran competencia entre nosotras, como nos descalificamos y nos degradamos.

Me ha tocado ver en algunos grupos de lesbianas o bisexuales de Facebook por mencionar un ejemplo que; discriminan por el status social, sí eres del tipo bien, sí eres de “tez humilde” literal con esas palabras, por ser machorronas y no femeninas, si tienes sobrepeso, que sí todas contra todas, que sí una ya se acostó con varias ya es puta, y la otra no supera a su ex, la obvia, la pasiva.

La falta de libertad es otra barrera con la que nos encontramos, pues desde mi percepción muchas lesbianas o bisexuales vivimos de manera parcial o totalmente oprimidas, guardando apariencias, guardando la “compostura”, con esa doble moral, muchas escudándonos en la frase “¿para que exhibirnos?” y de esa manera justificar el esconder el afecto entre nosotras, el amor, hemos aprendido a autocensurarnos, a vestir y actuar para complacer la expectativa ajena.

Y hablando del vestir, se nos forja desde pequeñas,  que tenemos que vestir y ser femeninas, y si te sales de ese patrón la sociedad te acusa (nuevamente) de machorra, marimacha, trailera, hombrada, machorula, cuando simplemente estas rompiendo la regla de ese mundo binario, queriendo ser TU sin etiquetas.

Yo soy atrevida, me gusta ser mujer, pero no me gusta ser femenina.

Y podríamos seguir, pero el punto es que nos falta esa cultura de apoyarnos las unas a las otras, de reconocernos, valorarnos, empoderarnos, visibilizarnos. La vida no es una competencia, nos enseñaron desde pequeñas la cultura de la belleza para agradarle a las demás personas, y si no cumplimos los estándares nos atacamos entre nosotras, ¿y por eso no vales como mujer?, sororidad es lo que nos falta, no se trata de tolerarnos, sino de aceptar que somos una diversidad, que se expresa y piensa diferente.

Sin duda ser lesbiana es totalmente difícil, estas son algunas de las tantas y complicadas situaciones a las que nos enfrentamos todos los días, las  generaciones que vienen re direccionemos, hacia la igualdad, amor, solidaridad y sororidad.

Por Fascinación Jiménez, lesbiana y defensora de los derechos humanos.

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