Padre José de Jesús Aguilar con el Papa Francisco | Foto: Especial
Padre José de Jesús Aguilar con el Papa Francisco | Foto: Especial

La homosexualidad y la Iglesia Católica

CDMX 31MAR2019.- Ante algunos temas como la homosexualidad y el placer, surgen opiniones y comentarios de diversos sacerdotes católicos o ministros religiosos. Opiniones que, en ocasiones parecen ser contradictorias. Es por ello que, en mi libro: “Pregúntale al Padre José”, publicado por Editorial Diana, en el que respondo a diversas preguntas sobre: biblia, cultura católica, liturgia y sexualidad, respondo, entre otras, a tres preguntas sobre el tema. Y, lo hago citando la doctrina oficial de la Iglesia, de acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica. Dicho texto fue publicado por Juan Pablo II en 1997, con la preocupación de dar claridad de la doctrina católica y responder a las cuestiones más importantes de los tiempos actuales. A continuación tres preguntas y respuestas que aparecen en mi libro y, un comentario final.

¿Es malo el sexo o la sexualidad?

La sexualidad forma parte de la persona creada por Dios a su imagen y semejanza. Es un don y al mismo tiempo una responsabilidad por lo que en su buen uso y responsabilidad está su virtud y en el abuso e irresponsabilidad su pecado. Desafortunadamente hay quienes se van a extremos: quienes la niegan totalmente considerándola un invento de Satanás o quienes la reducen a su parte genital llegándola a convertir en un solo medio de placer egoísta. Estos tipos de pensamientos anulan su valor como expresión humana, como don abierto a la vida y como expresión del amor conyugal.

¿Es pecado el placer?

Si la búsqueda del placer es causada por un pensamiento egoísta y centrado únicamente en las realidades terrenas puede convertirse en una falta, pero cuando el placer es resultado del trabajo, de las relaciones interpersonales, de la sexualidad responsable o del uso moderado de alimentos y bebidas el placer no tiene nada de pecaminoso. Desgraciadamente algunas desviaciones del cristianismo han presentado el placer como algo prohibido. En una correcta concepción del cristianismo hay placer y gozo en la vida, no solo en la vivencia de las virtudes sino también en el buen uso de los bienes terrenos, del cuerpo, de las bebidas y alimentos.

¿La Iglesia rechaza a los homosexuales?

El Catecismo de la Iglesia Católica publicado por el Papa Juan Pablo II toca diversos temas referentes a la fe. En el número 2357 dice que la homosexualidad “reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas”. Y, también, reconoce que “su origen psiquico permanece en gran medida sin explicar”. Aunque considera los actos homosexuales como desordenados, en el número 2358 menciona que esa inclinación consiste para las personas que la tienen una auténtica prueba. Y, añade: Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y, si son cristianas, a unir al sacrificio del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.  

Sobre este último punto, es interesante subrayar algunos aspectos:

1.- Que la Iglesia reconoce que aún hay mucho que hacer para descubrir el origen psíquico de la homosexualidad. En la medida en que se avance en este punto, seguramente se abrirán mayores caminos para su comprensión.

2.- Que es una condición que se ha manifestado a lo largo de toda la historia y, que, por tanto, las formas de vivirla, aceptarla o sufrirla, han sido muy variadas.

3.- Como, de acuerdo a la fe cristiana, las relaciones sexuales están ordenadas no sólo a la manifestación de afecto sino, especialmente, a la procreación, esto hace que los actos homosexuales sean considerados desordenados.

4.- Que para muchos homosexuales, tal situación puede ser una prueba para vivir y defender su fe, sus principios, sus valores y aceptar la voluntad de Dios a través de su conciencia, afrontando ataques, rechazo y discriminación.

5.- Que, al igual que cualquier ser humano, deben ser tratados con respeto, compasión y delicadeza. Eso no significa lástima.

6.- Los homosexuales también están llamados a realizar la voluntad de Dios. Y esta implica su pleno desarrollo y realización en el amor.

Es por esta razón que, dentro de la Iglesia Católica hay diversos grupos en los que participan homosexuales, sin tener que manifestar públicamente su inclinación o preferencia. Existen otros creados especialmente para brindarles apoyo y, para que, dentro de su situación, puedan vivir su fe y compromisos cristianos. Y, es importante reconocer, que, muchos de ellos se caracterizan por brindar servicios, como voluntarios, en diversas áreas de la comunidad cristiana y de la sociedad.

Texto por el padre José de Jesús Aguilar, director de Radio y Televisión de la Arquidiócesis de México.

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