CriSzis durante el World Pride Madrid 2017 (Foto: @CriSzis)
CriSzis durante el World Pride Madrid 2017 (Foto: @CriSzis)

La “Fiesta” del Orgullo también es una forma de protesta

Madrid 05JUL2017.- Son las 10 de la mañana en Madrid, desde el interior del Aeropuerto de Barajas admiro su techo y me siento reconfortado, llegué a buen puerto, pienso. Es la primera vez que “cruzo el charco”, como decimos en México cuando alguien viaja a Europa.

Pido un Cabify, llegan por mi y entonces iniciamos el recorrido por una ciudad bien conectada, transitable, amigable con el peatón; muchas personas caminan por las calles, andadores y plazas. El conductor propone recorrer una ruta especial para darme la bienvenida. Así llegamos a la Puerta de Alcalá, La Cibeles, la Gran Vía, el legendario letrero de  Schweppes. No puedo creerlo, finalmente estoy en Madrid.

Me instalo en el barrio de Lavapies, con La Prohibida, cantante e ícono de la música pop.

Salimos a caminar por la noche, vamos a “hacer la compra” a un Carrefour 24 horas, La Prohibida coge gazpacho, leche que no es leche, melones que no parecen melones, me dice que puedo tomar lo que quiera. Mientras se acercan algunos admiradores que le reconocen, también algunos amigos. Me cuenta que se mudó a Lavapies porque es un barrio muy internacional y diverso, yo de inmediato noto que es verdad; las calles están llenas de gentes de los cinco continentes, africanos, indios, chinos, ingleses, mexicanos, colombianos, en mi mente retumban cientos de idiomas y acentos.

Durante los siguientes días visito los museos del Prado y el Reina Sofía, también el Palacio Real y múltiples galerías, restaurantes, obviamente me doy unas escapadas solitarias por algunos lugares de encuentro gay. Uso además de Cabify, el Metro y el autobús, pero sobre todo camino mucho, amo caminar. Así puedo percatarme de que toda la población de Madrid está conectada con el Orgullo Gay, por todos lados aparecen instaladas banderas del arcoíris, inclusive en el transporte público, todo el mundo sabe qué está ocurriendo y porque hay tantos “mariquitas” en las calles.

En el Museo del Prado incluso exhiben una selección de arte que aborda temas de diversidad: “La Mirada del Otro. Escenarios para la diferencia”, dice un folleto.

En la cola para la hora gratis del Reina Sofía le pregunto a una señora su opinión sobre el World Pride, me contesta: “Pos’ está muy bien hijo”, asegura que a ella le caen muy bien los gays y que además dejan mucho dinero cada año y ahora dejarán más, reflexiona. Luego me confiesa:

“Yo tengo un hijo que es gay, todavía no sale del clóset pero yo lo sé desde que era muy pequeño”, ambos soltamos una carcajada cómplice.

Otro día voy a Chueca, el barrio gay de Madrid. Ahí tomo cerveza sentado sobre la Plaza dedicada al activista Pedro Zerolo, se me acerca un chico que me reconoce porque me sigue en Twitter, platicamos, luego se nos acerca otro de Turquía, no entiendo casi nada de lo que dice pero su sonrisa, enormes y bellos ojos, así como musculatura propia de un atleta olímpico, me obligan a entenderlo.

Los jóvenes LGBT y no LGBT, beben, conviven, fuman, todos juntos, en paz, sin altercados ¿Por qué esto es importante? Porque a veces nos cuestionamos el carácter festivo del Orgullo.

Quiero recordarles que la lucha por los derechos de las poblaciones LGBT tuvo su momento de catarsis internacional a partir de las redadas que enfrentaron los clientes del bar gay Stonewall Inn en Nueva York. Les recuerdo que en México en 1901, una “fiesta de 41 maricones” provocó el enojo de las autoridades. Les recuerdo que más allá del matrimonio igualitario o la adopción homoparental, a la sociedad le sigue molestando que lesbianas, gays y trans, vivamos libres y que seamos felices.

Decidí entonces que a manera de tributo agarraría la “pachanga”, por todos aquellos que alguna vez fueron detenidos, intimidados, extorsionados, golpeados, asesinados, por ir a una fiesta a convivir con personas que le son afines, por entrar a un establecimiento donde se sintieron seguros, o simplemente por expresar su amor libremente, en las calles.

Tomé las calles de Madrid, besé a muchas personas, baile y canté, grité, me reí, use la ropa que se me dio la gana. Vivi la fiesta del orgullo que también es una forma de protesta.

Me quieres tanto y yo tengo el corazón helado, el tuyo late como si estuvieran jugando al baloncesto dentro de tu pecho”, canté la canción “Baloncesto” de La Prohibida por todo Madrid.

La sociedad dice que por nosotros los gays podrían empezar de cero, cambiar su forma de pensar y cada año se unen a nuestra causa asistiendo a alguna de las Marchas del Orgullo, Pride, fiestas, en fin, pero cuando pasa el frenesí muchos se olvidan de nuestra existencia. A veces no puedo evitar sentirme como una de las mujeres que protagonizan la violenta pintura del Guernica, que Picasso preparó para una exposición mundial hace 80 años.

Como las mujeres en el Picasso, los gays somos exhibidos ante la sociedad internacional. Nuestro sufrimiento, nuestra lucha, nuestros muertos, nuestros sobrevivientes, son material de venta para los medios de comunicación, también para muchos gobernantes.

Y como pasa con el Guernica, con los crímenes de odio por homofobia la gente se amontona para enterarse de cada detalle, para “horrorizarse”, para “conmoverse”, para salir y contarle a sus amigos que fueron testigos de una escena sumamente violenta. Pero la guerra sigue allá afuera y nadie hace nada por detenerla. La humanidad enfrentamos muchas guerras, no puedo enumerarlas todas en estas líneas pero puedo decirles que una de esas batallas es la que libramos las personas LGBT a diario.

Hoy resulta fundamental reivindicar todas las formas de protesta y visibilización, es importante terminar con el absurdo debate de si el Orgullo debe ser una fiesta o una manifestación política, puede ser ambas

Una fiesta, una celebración, puede incluso ser el acto más transgresor en la actualidad.

Ahora cada que salgamos de “antro” o de fiesta, usen la ropa que les plazca, el maquillaje que les haga sentir fabulosas o fabulosos, si quieren lleven tacones, o tenis, si quieren lleven la minifalda más corta, si así lo prefieren cúbranse por completo pero nunca más dejen que nadie les diga cómo expresarse. Tengan presente que miles de personas han muerto para que un día experimentemos LIBERTAD.

*El World Pride Madrid 2017 se llevó a cabo entre el 23 de junio y el 3 de julio. 

Por Cristian Galarza, bloguero especializado en temas de Diversidad Sexual 

Ricardo Baruch, CriSzis, y amigos, durante el World Pride Madrid 2017 (Foto: @baruchdom)

Ricardo Baruch, CriSzis, y amigos, durante el World Pride Madrid 2017 (Foto: @baruchdom)

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